Introducción
En los últimos años han proliferado empresas que ofrecen servicios de cumplimiento normativo a un coste reducido gracias a la realización de cursos bonificados a través de FUNDAE.
A primera vista puede parecer una opción interesante para muchas empresas. Sin embargo, conviene analizar con detenimiento qué incluye realmente el servicio y si la formación que se ofrece responde a una necesidad real o simplemente forma parte de una estrategia comercial.
Tras auditar cerca de 50 empresas que habían contratado este tipo de servicios, hemos observado un patrón que merece una reflexión: en algunos casos, el seguimiento del cumplimiento normativo quedaba en un segundo plano frente a la contratación recurrente de acciones formativas.
Los cursos de FUNDAE no son gratuitos
Uno de los argumentos más habituales es:
«Si contratas un curso bonificado, el coste de la implantación será mucho menor.»
Sin embargo, es importante recordar que los cursos de FUNDAE no son gratuitos, sino bonificados.
Esto significa que la empresa asume inicialmente un coste económico y un tiempo de dedicación por parte de las personas trabajadoras. Posteriormente podrá recuperar parte de ese importe mediante las bonificaciones correspondientes, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
El coste real
Tomando como ejemplo una acción formativa de unas 60 horas y una persona trabajadora con un salario equivalente al Salario Mínimo Interprofesional, el coste laboral aproximado puede situarse en torno a:
- Coste del tiempo dedicado a la formación: 665 €
- Bonificación aproximada: 420 €
- Coste asumido por la empresa: 245 €
A ello habría que añadir el importe que cobre la empresa encargada de la implantación.
Por ello, el ahorro real no siempre es tan elevado como inicialmente se presenta y conviene valorar el coste global del servicio.
Cuando la formación deja de ser el objetivo
La formación es una herramienta fundamental para cualquier empresa.
Sin embargo, pierde parte de su valor cuando se utiliza únicamente como argumento comercial para justificar descuentos o reducir el precio de otros servicios.
La finalidad de una acción formativa debería ser mejorar los conocimientos y la capacidad de actuación de las personas trabajadoras, no convertirse en un requisito para acceder a una determinada oferta comercial.
Lo que hemos encontrado durante nuestras auditorías
En distintas auditorías realizadas hemos detectado situaciones como:
- Empresas obligadas a designar un Delegado de Protección de Datos (DPD/DPO) que desconocían dicha obligación.
- Ausencia de Evaluaciones de Impacto cuando eran obligatorias.
- Documentación desactualizada.
- Falta de seguimiento de los cambios normativos.
- Empresas que únicamente recibían llamadas para contratar nuevos cursos.
Estas situaciones reflejan que disponer de documentación inicial no garantiza que el cumplimiento nnormativo se mantenga actualizado con el paso del tiempo.
El cumplimiento normativo va mucho más allá de un curso
La formación constituye una parte importante del cumplimiento, pero no puede sustituir:
- El análisis de la actividad de la empresa.
- La implantación de medidas adaptadas.
- El seguimiento periódico.
- La actualización de la documentación.
- El asesoramiento profesional continuo.
Cada organización tiene riesgos, obligaciones y necesidades diferentes que requieren una evaluación específica.
Un enfoque integral del cumplimiento
En la actualidad, el cumplimiento normativo abarca mucho más que la protección de datos.
Las empresas también deben afrontar obligaciones relacionadas con la inteligencia artificial, la ciberseguridad, los sistemas internos de información (canal de denuncias), los protocolos laborales, el Esquema Nacional de Seguridad (ENS), las normas ISO o la prevención del blanqueo de capitales, entre otras.
Por este motivo, en Procoden apostamos por un modelo de colaboración multidisciplinar. Además de nuestro equipo especializado en cumplimiento normativo, mantenemos acuerdos de colaboración con empresas expertas en:
- Inteligencia Artificial.
- Ciberseguridad.
- Esquema Nacional de Seguridad (ENS).
- Sistemas de gestión y certificaciones ISO.
De esta forma podemos ofrecer a nuestros clientes una visión más completa y adaptada a las necesidades actuales de las empresas, coordinando distintas áreas de especialización sin perder el foco en el cumplimiento normativo.
Conclusión
Antes de contratar cualquier servicio de cumplimiento normativo conviene hacerse algunas preguntas:
- ¿La formación responde a una necesidad real?
- ¿La documentación está adaptada a la actividad de mi empresa?
- ¿Existe un seguimiento periódico?
- ¿Se actualiza el servicio cuando cambia la normativa?
- ¿Dispongo de asesoramiento cuando surge una duda?
La formación aporta valor y es una herramienta imprescindible para reducir errores y crear una cultura de cumplimiento.
Pero la formación, por sí sola, no implanta el cumplimiento normativo.
Porque cumplir la normativa no consiste únicamente en realizar un curso, sino en contar con un acompañamiento profesional que permita a la empresa adaptarse, evolucionar y responder a los cambios normativos con seguridad.
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En Procoden Consulting ayudamos a empresas de todos los sectores a cumplir con sus obligaciones legales mediante un servicio de consultoría especializado, adaptado a la realidad de cada organización y con un seguimiento continuo.



